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EEUU

Manifestantes exigen justicia y reforma policial

por Elvia Skeens (eskeens@lamegamedia.com)


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ELSMERE, Kentucky — Cientos de manifestantes recorrieron las aceras de Dixie Highway, gritando una y otra vez la frase “Manos arriba, no disparen”, en alusión al repudiado arresto que acabó con la vida de George Floyd (1973-2020) e inició una intensa lucha nacional identificada con el movimiento “Black Lives Matter” en contra de la brutalidad policial y el racismo institucional.

Las voces y los puños se alzaron por George Floyd, Breonna Taylor, Ahmaud Arbery, y tantos afroamericanos muertos bajo circunstancias inaceptables durante arrestos, detenciones y cualquier tipo de intervención de oficiales blancos, civiles o uniformados.

La marcha agrupó a personas “de todos los colores”, raza, identidad sexual, representantes de organizaciones locales, grupos comunitarios, líderes, activistas, estudiantes, docentes, padres, madres, abuelos, niños y jóvenes de todas las edades.

“El color no es un crimen”, escribió una niña en un cartel de cartón con letras pintadas en distintos tonos.

La pequeña caminaba con sus hermanitos, quienes no comprenden el significado de las protestas, pero sus padres, desde ahora, ya inculcan valores de solidaridad, respeto y participación.

“¿Cuántos otros no han sido filmados?”, se preguntaba el papá con las mismas letras en distintos colores, mientras cargaba en la mano izquierda esta pancarta y en la derecha a su hijo.

La frase hace referencia al video de inhumana actuación que muestra los casi nueve minutos, donde el oficial DerekChauvin apretaba su rodilla contra el cuello de Floyd, el 25 de mayo de 2020.

“Que importe es lo mínimo: Las vidas negras son valiosas, amadas y necesarias”, alzaba la madre en otro pedazo de cartón mientras intentaba alcanzar a la multitud, empujando en un coche a la menor de todos. 

Ella recordaba las súplicas de auxilio de Floyd, en esas últimas palabras: “mamá, no puedo respirar”. 

George Floyd, Breonna Taylor, Ahmaud Arbery, Sam DuBose y el menor de 12 años Tamir Rice, son algunos de los nombres que se repiten una y otra vez durante las protestas, vigilias y concentraciones en Cincinnati, Fairfield, Mason, Hamilton, Oxford, Erlanger y Elsmere (en el norte de Kentucky) exigiendo justicia, alto al racismo y a la brutalidad policial.

El gobernador de Kentucky Andy Beshear dijo recientemente que ha escuchado esas voces sedientas de cambios.

Habló de una iniciativa estatal enfocada en igualdad para atención de salud, educación y, en especial, capacitación intensiva sobre igualdad, derechos civiles y uso de la fuerza para los oficiales de policía.

El nombre de Floyd es ahora el eslogan de una lucha nacional extendida en el mundo.

Exigen cambios urgentes al sistema de administración policial, así como mayor inclusión y respeto a la comunidad de color.

Las voces de todo el país gritan por una reforma a esta entidad de seguridad pública.

Emplazan para que se acabe la “visible inmunidad” de esos oficiales que hieren y matan, sin que caiga sobre ellos el peso del sistema judicial, y hasta se desestimen cargos, tal como sucedió en 2015, tras la muerte de Sam DuBose en manos de Ray Tensing, un policía blanco de servicio en la Universidad de Cincinnati.

 

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